Las uvas se seleccionan cuidadosamente en la mesa de selección. Después, los racimos se despalillan y se transfieren a un depósito para una maceración con los hollejos de 24 horas. El depósito se refrigera para evitar que comience la fermentación espontánea. Luego, las uvas maceradas se prensan suavemente en una prensa neumática para extraer el mosto. Se deja reposar durante 24 horas, sin moverlo, y después se fermenta a una temperatura controlada de 15 °C. Esto ayuda a preservar las características aromáticas de la variedad y a obtener un vino más fresco y afrutado. La fermentación dura de 12 a 14 días.